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Al leer estas páginas de Pietro Rovira Gutiérrez, y al disfrutar de la seducción y el aire que ofrecen el diseño y edición general del texto, me he sentido nuevamente un paseante que se asoma a varias ventanas; un paseante joven, curioso, como un ser que abre por primera vez sus ojos a la vida y al mundo. Esta pureza de la mirada sorprende por su capacidad de sensibilizarnos con respecto a las más inesperadas circunstancias, aquellas que, por estar en pandemia, habíamos olvidado. Marguerite Yourcenar decía que lo primero que ha de considerar un escritor, en su ejercicio, su fidelidad a sí mismo, su honesta y lúcida transparencia. Solo así las palabras emergen, como desde el fondo de un pozo, para aparecer en la superficie burbujeando nuevas verdades: verdades espirituales, verdades líricas, verdades afectivas, verdades políticas. Así pues, este es un libro que se debe visitar como un álbum de fotos familiares, hojeándolo con lentidud, con apertura estética y afectiva hacia las múltiples sorpresas que cada texto nos reserva, sabiendo que, al final, las palabras de Pietro nos conducen al necesario territorio de la esperanza: “Después de la pandemia te abrazaré como nunca nos abrazamos y te quitaré la mascarilla para contaminarme de tus labios. Respiraremos polvo de ciudad y contemplaremos el mar cambiante como tu pelo. Sentiremos la arena del balneario y caminaremos los cerros de nuestra mente. Mi corazón latirá como jauría ladrando a su objetivo y solo estaré contigo para aprovechar el momento juntos que puede irse como no puede, porque esto tiene que ser un sueño en una pesadilla cuando recordemos esta época que tanto al mundo como a nosotros marcó. Nunca te olvidaré dulce Ortiguilla”. Jaime Alberto Galgani, académico, investigador y escritor.
Ficha técnica
Género/Año: NARRATIVA / 2020
Autoría: Pietro Rovira Gutiérrez
ISBN: 978-956-6085-0-89
Nº Páginas 72.
Año: 2020
Altura 22 cm.
Ancho 14 cm.
Grosor 6 mm.
Peso 200 grs
Interior BN bond 80 gr.
Portada 300 couché.
Polilaminado mate
Caracola de verbos que vive el habitar como horizonte utópico, delgada línea de caligrafía que desde el origen del habla se vuelve a la comunidad.
Caracola de verbos que vive el habitar como horizonte utópico, delgada línea de caligrafía que desde el origen del habla se vuelve a la comunidad.