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El lóbulo de la oreja izquierda se recalienta contra el auricular, amortigua con su blanda estructura las conversaciones paranoicas que Sofía, de manera imaginaria o real, sostiene con su otro-masculino. No sabemos de ese otro más que por la forma en que rebota en las concavidades mentales de la protagonista. Desde ese juego de ecos aleatorios podemos adivinar de Ese otro sus consejos imperativos que el lóbulo de Sofía procesa a su modo: blandiendo su blandura. Ni siquiera sabemos si el teléfono ha sonado de verdad o si es sólo un hito en el itinerario psicótico de esta mujer loca que puebla las páginas de la novela de Eugenia Prado. No sabemos cuánto efectivamente transita por el insomnio de Sofía, y hasta qué punto el insomnio mismo, cristalizador de fantasmas, no es también un fantasma más, “otro nudo en la correa del látigo del amo”(Kafka). Pero todo empieza y termina en ese insomnio donde se van haciendo más tenues los límites entre la memoria y su reproyección. Contra las distinciones claras, estas horas impías que yacen fuera del ciclo natural del mundo, estos fantasmas sudan frío y sordamente hierven. Al menos para Sofía, cuya “cabeza divaga entre la suavidad y el desvelo”. El grueso de la novela ocurre en la vieja casona donde Sofía y Carmen Ruiz (su madre), alternan la tregua y la guerra. No hay posible encuentro entre ellas, sino un vínculo perpetuo en que la culpa tiene al verdugo y a la víctima en ambos lados de la relación, girando en redondo y sin romper nunca el círculo de tiza que los hace danzar al son de las recriminaciones. Martín Hopenhayn, filósofo y ensayista.
Ficha técnica
Género/Año: NOVELA / 2020
Autoría: Eugenia Prado Bassi
ISBN: 978-956-6085-16-4
Nº Páginas 172.
Año: 2020
Altura 22 cm.
Ancho 14 cm.
Grosor 15 mm.
Peso 500 grs
Interior BN bond 80 gr.
Portada 300 couché.
Polilaminado mate
Caracola de verbos que vive el habitar como horizonte utópico, delgada línea de caligrafía que desde el origen del habla se vuelve a la comunidad.
Caracola de verbos que vive el habitar como horizonte utópico, delgada línea de caligrafía que desde el origen del habla se vuelve a la comunidad.